EL AMOR NO NECESITA COMPROMISO.
La primera vez que pensé en una boda, no pensé en la magnitud de tan grande fandango que pasa muy rápido. Fue la manera en que se manejan situaciones con dos personas que con el paso lento del tiempo están intentando manejar una estructura que la sociedad impuso para tener una relación sana y en forma hablando de una manera posible de formar una relación estable.
Pero ¿Es imposible tener la capacidad de elegir una persona para continuar con una vida rutinaria? Podría llamarlo un tal grave y al mismo tiempo agudo el tópico, ya que si bien en pleno siglo XXl las personas escogen la supuesta persona ideal, considero que un casamiento no es la manera viable de ser feliz. Cuando se piensa en este tópico, la mayoría de las personas suelen hacerlo con la cabeza caliente, en el buen sentido de que las emociones dejan a un lado tu manera inteligente de ver cómo podrías sostener una relación fuera del matrimonio.
Al momento de hacer de esta situación importante a mi corta y sabia edad, y al saber que el cabello aún está donde debe de encontrarse, llegué a la conclusión de que no quiero formar parte de esta estructura social; así es, lo pensé en frío y entendí lo lindo que es estar independiente aun logrando una relación buena, fuera de lo ignorante que es la presión social y que puede llevarte a la felicidad misma que estando casado, pero sin un pelo de tonto. Entonces entendí, que para mí las bodas pueden irse por el retrete.
Algunas personas pueden decirme ignorante del amor, que necesito limpiar mi manera de pensar y que cuando encuentre a mi media naranja (que también opino que “media naranja” es algo feo para llamarse amor) voy a cambiar de opinión, y lograré salir de la obscuridad para poder encontrar una luz interna que me saque de la manera de pensar que las bodas no valen la pena, a menos claro que seas el colado tragón o el tío comelón que hasta se lleva para comer los próximos 3 días.
Yo sé que es feo ver la realidad como es, real. Pero también tenemos que rescatar que dentro de ésta cuestión tan importante para la mayoría de las culturas, es vital saber que la felicidad no se encuentra dentro de un vestido de novia, de un traje negro o de una capilla abarrotada de flores; Si se sabe a malas que amar es elegir, y elegir significa el compromiso de dejar tu libertad a un lado, tengo que aclarar que ahí también se está siendo infiel a uno mismo, el compromiso conyugal arroja una infidelidad al amor individualista, al liberal, es por eso que los invito a que entremos al baño de la libertad mutua en un amor pactado por la fidelidad misma, arrojemos al excusado los ideales de que la libertad se tiene que perder por el amor, y asear nuestra mente con ideas que se puede amar, sin dejar a un lado el amor a uno mismo.
Pero ¿Es imposible tener la capacidad de elegir una persona para continuar con una vida rutinaria? Podría llamarlo un tal grave y al mismo tiempo agudo el tópico, ya que si bien en pleno siglo XXl las personas escogen la supuesta persona ideal, considero que un casamiento no es la manera viable de ser feliz. Cuando se piensa en este tópico, la mayoría de las personas suelen hacerlo con la cabeza caliente, en el buen sentido de que las emociones dejan a un lado tu manera inteligente de ver cómo podrías sostener una relación fuera del matrimonio.
Al momento de hacer de esta situación importante a mi corta y sabia edad, y al saber que el cabello aún está donde debe de encontrarse, llegué a la conclusión de que no quiero formar parte de esta estructura social; así es, lo pensé en frío y entendí lo lindo que es estar independiente aun logrando una relación buena, fuera de lo ignorante que es la presión social y que puede llevarte a la felicidad misma que estando casado, pero sin un pelo de tonto. Entonces entendí, que para mí las bodas pueden irse por el retrete.
Algunas personas pueden decirme ignorante del amor, que necesito limpiar mi manera de pensar y que cuando encuentre a mi media naranja (que también opino que “media naranja” es algo feo para llamarse amor) voy a cambiar de opinión, y lograré salir de la obscuridad para poder encontrar una luz interna que me saque de la manera de pensar que las bodas no valen la pena, a menos claro que seas el colado tragón o el tío comelón que hasta se lleva para comer los próximos 3 días.
Yo sé que es feo ver la realidad como es, real. Pero también tenemos que rescatar que dentro de ésta cuestión tan importante para la mayoría de las culturas, es vital saber que la felicidad no se encuentra dentro de un vestido de novia, de un traje negro o de una capilla abarrotada de flores; Si se sabe a malas que amar es elegir, y elegir significa el compromiso de dejar tu libertad a un lado, tengo que aclarar que ahí también se está siendo infiel a uno mismo, el compromiso conyugal arroja una infidelidad al amor individualista, al liberal, es por eso que los invito a que entremos al baño de la libertad mutua en un amor pactado por la fidelidad misma, arrojemos al excusado los ideales de que la libertad se tiene que perder por el amor, y asear nuestra mente con ideas que se puede amar, sin dejar a un lado el amor a uno mismo.
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