¿Quiénes se creen estos cabrones?
Mis dedos ya se vinieron y tuvieron como tres orgasmos de tantas mamadas que escribo.
Solo mis dedos agarran carrera, como si los estuvieran correteando para cambiarse de vestuario para entrar al otro cuadro; y hablo de cuadros pero ya tu sabrás cuáles son tus riesgosos pensamientos.
Te confieso a ti que pudimos hacer algo más seguro, me dijo, pero te gusta mucho tomar riesgos.
Yo tomo riesgos, tequila, bacacho, oportunidades y cualquier cosa que me apendeje o me haga sentir que la vida vale la pena, le contesté.
Pero mis dedos no son corredores, aunque no entienden. Les digo "pérate wey a lo mejor vas muy rápido" y cuando veo ya hasta corrigieron hasta las pendejadas que te pone apple como Ake en lugar de Ale o como Olán en lugar de Plan.
Y cuando leo - porque a veces no veo lo que escribo - ya escribieron chingaderas. Como ahorita, se supone que yo quería escribir cosas bonitas pero jajajaja que chistosos son estos cabrones. Tonotos.
Yo creo que estos dedos ya son expertos y hasta masajes se dan juntos. Cuando me doy cuenta por inercia cada determinado perro tiempo tengo la necesidad de tronarme los dedos. ¿Será que es como fisioterapia? ¿O no verdad? Ya mejor dejo de decir literatura porque me voy a chingar a estos tentáculos que tengo por dedos. Olímpicos medallistas en el tecleo. Tienen el solista cuando se trata de una hoja en blanco.
"¡Que se calmen wey! No son rarámuris" les digo a estos pendejos. Porque luego (casi siempre) tengo que volver a leer lo que escribieron porque yo no pienso tan rápido como ellos. La lengua quizás entiende antes y por eso se caga de risa, pero el cerebro, insisto, no se da cuenta de nada.
Y no te creas eh, así nos llevamos los dedocientos y yo. Ahorita te digo todo lo malo pero la verdad es que me han ayudado en muchas cosas más chingonas. Esos weyes se animan a llegar a tercera base sin pedos. Se saben todos los caminos y a todo le hayan, ahí sí muchas gracias.
Y sí, son expertos en convencimiento, catadores de placeres y riesgos.
Pero a tí te gustaba que fueran así, ¿lo recuerdas? Que fueran más rápidos que mis pensamientos, casi alcanzando el sentimiento. Te gustaba tanto cuando el texto se equivocaba y nos reíamos,
Porque no sabíamos si era literatura o más bien un orgasmo.
Comentarios
Publicar un comentario