Luz intermitente.

Son las tres con treinta y tres minutos, y yo que tenía sueño, estoy en vela. Te amo y por eso estoy aquí, acompañándote en tu descanso, escuchando tu respiración tranquila que en tu hogar reposa. Yo no puedo respirar así, no ahora. Mi respiro es tímido y apechugado, mi respiro es valiente con simplemente tener la acción de atreverse a salir de mi pecho, y poder robarte un poco de aire. Yo me siento con un nudo en la garganta y no entiendo por qué. Estoy feliz, te amo. Estoy seguro acostado a lado tuyo. Solo una caricia en la espalda me atrevo a hacer. Me siento acorralado. Ni siquiera me permito sentir frío. Tus ronquidos aumentan y no me atrevo a despertarte por un "no puedo dormir". Sería estúpido de mi parte robarte el sueño. Tu respiración arrulla a la noche en donde únicamente las manecillas del reloj hacen juego. Lo único que me queda es escribir, mis lagrimas tienen miedo de salir y generan tráfico en mi garganta, sin embargo te escucho y quisiera estar en ti, como todas las noches. Siendo mi brazo tu almohada y mi pecho tu sabana. Pero hoy no puedo. Mi respiración, después de forzarla, sale, sin hacer ruido, sin interrumpir a la tuya, interrumpir la sinfonía nocturna que produces sería una grosería. Mejor me quedo a oscuras. Con un miedo aparente. Como una luz intermitente.

Comentarios

Entradas populares