Estoy solo.


Hace tiempo que no escribo y hoy me doy la oportunidad de escribir. De ser yo. De convertirme en nómada en mi propia mente. No sé si lo que pasa por ella está bien o solo se hace bolas. Me gusta pensar que lo hago bien. 



Hace tiempo que no escribo para mí. Las letras están fluyendo como inercia en el teclado y yo solo estoy aquí, sentado. pensando. Hace ya varios meses que no hacía esto. ¿Meses? años. La vida cambia. 


Y siempre he hablado de que la vida cambia, y es algo que todos sabemos y nadie te tiene que decir. Conseguir un trabajo, conseguir una relación estable, conseguir una casa, un techo, una cama. 


Llevo casi dos años viviendo en Guadalajara, y poco a poco creo que voy siendo más yo mismo y me voy conociendo a mí, a solas. 


A veces siento que lo que debería pasar por mi mente sean cosas positivas, pero no lo es. No es que sean cosas malas, es que a veces no soy tan realista, creo que incluso nunca tengo los pies en la tierra. Me gusta soñar, y no lo digo solo de dormir y ver qué ocurre. Procuro que siempre mis sueños tengan un hilo de dónde desprender más historia. 


Amo, soy amado. Estoy agradecido con la vida, pero me falta más. 


Aquí estoy, dijera Vap, con este soliloquio: solo y loco. 


Prometo para mí escribir más, esto es lo que me nutre, lo que me da retroalimentación y lo que llena a mis pensamientos de claridad. Intentaré escribir, música, poesía, textos sin fin. Al final de cuentas yo me leo, me subrayo y me corrijo, y sigo avanzando. 



Por lo pronto estoy en espera de un cambio de mí para mí. De una mejor vida, de un mejor trabajo, esperando que todo al final del día valga la pena. 



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