A veces yo detengo mi sonrisa.
Me he dado cuenta que escribo menos cuando estoy viviendo. Es decir, la vida se pasa más rápido viviendo. No sé si me explico, como que a veces solo estamos pasando los días. El trabajo, los pendientes, los deberes, las tareas de cajón que tienes que hacer diario solamente como cuota de la existencia.
Pero a veces se me olvida lo que me preocupa, y cae la noche y me doy cuenta que no me la pasé pensando. Me la pasé viviendo.
En estos días he visto a muchos amigos que sin imaginarlo, me han ayudado poco a poco a sentirme mejor. Hablar de los problemas también ayuda a aliviarlos, a sentirlos cada vez más chiquitos.
Como que la tristeza cada vez ocupa menos espacio en mi corazón. Me imagino el corazón del grinch. Me imagino que es el mío. Y que a veces se hace chiquito y deja de sentir pero poco a poco va latiendo con normalidad.
Pero de repente me asusta estar tranquilo, ¿cuándo va acabarse esta felicidad? ¿Cuánto dura una risa?
A veces yo detengo mi sonrisa.
Hoy en día estoy más tranquilo y eso también es bueno. Estoy aprendiendo a pasármela bien nuevamente. Y poco a poco me vuelvo a dar cuenta quién soy y poco a poco y paso a paso y peso a peso y piso a piso voy dejando el pozo.
Comentarios
Publicar un comentario