Qué extraño.
Extraño la manera en que me miras y suspiras,
la forma en que tu pelo se agita al caminar.
Extraño el sentimiento de cosquillas en mi cuello,
y la necesidad de verte carcajear.
Extraña la manera de quererte y no tenerte,
que dentro de nosotros sea pura honestidad.
Extraño las caricias de la noche bajo el cielo,
extraño en mis oídos oír tu palpitar.
Que extraño fue tenerte sin sentirte ni tocarte.
Extraña la manera en que sabemos esperar.
Lo extraño es que aquí estamos, libres, vivos, jóvenes. Y aun sintiendo todo, tengamos que olvidar.
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