Para la próxima que te vea
Para la próxima que te vea, serán otros ojos los que te miren. Ya no serán tuyos estos ojos enamorados que se derretían por ti.
Escribirte si no es en papel me confunde, porque no sé si escribo a consciencia como lo hago en la libreta o simplemente escribo por impertinencia de querer ser deletreado por tus labios.
Pero allá, en las hojas de mi libreta, es más lento. Más romántico, como dejar de ser dramático, drástico, lírico, dramaturgo. Allá en mi libreta te escribo a puño y letra, te dedico cada trazo de tinta que escurre en mi pincel que tanto te piensa.
Guardo lo mejor de mi cosecha para cuando estés conmigo, escúchame porque estas palabras las sembré entre manos. ¿Qué queda mejor para recrear? ¿El amor o el olvido? El deseo de ser querido.
Es difícil decir que no puedo obligarte a quererme y no entiendo por qué es tan fácil dejarme ir. Me reprocho mil veces con voces que no me dejan dormir. Voy a ponerle apodo a tu ausencia, que es lo único que me queda de ti.
La última vez que te vi fue con otros ojos. Ahora ya no te presto mi mirada para que habites en ella. Bastante espacio ocupas en la decepción como para guardarte una silla en la memoria. Tu ausencia pesa y afortunadamente se desvanece en esta luz incandescente que me toma de presa.
Quiero quedarme en el sol un ratito. Quiero tomarme un té despacito.
Para la próxima que te vea, serán otros ojos los que te miren. Yo ya seré distinto.
Comentarios
Publicar un comentario