Respiro en mi mente tu piel en mi cama.

Se le acaban las letras si me pongo a escribir lo que siento por ti. 

Es más confuso que el fondo del mar.

Es más grande que la existencia.


Pensarte cada noche 

es como contar ovejas.

Cuento los días 

esperando que vengas.


Yo creo que tú duermes tranquilo. 

Me gusta pensarte con la cara descansada y sin preocupaciones.


Pensarte cada noche es como una gota de agua cayendo en mi pensamiento a cada segundo.


Respiro en mi mente tu piel en mi cama.


Me vas haciendo un hueco en el corazón que con trabajos está latiendo.


Estás durmiendo y estás despierto.

Duermo con la puerta abierta para que llegues a tiempo.


Ese tiempo que no existe y solo lo imagino. Esas ganas de que seas mío y volver a sentir tus latidos.


Me empalago a mí mismo pero no puedo dejar de ser miel derramada. 


Tu ausencia en mi cara.

Tú esencia en mi almohada.

Tu urgencia impregnada.

Tú excelsa mirada.


Todo me sabe a nada. Perdón por no poder entender tu transparencia, esperaré tu llegada.

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